viernes, 24 de octubre de 2008

Sesión 3.1. Las morras sólo quieren divertirse

I come home in the morning light,
my mother says "When you gonna live your life right?"
Oh, mother, dear,
we're not the fortunate ones,
and girls,
they wanna have fun.

Oh, girls,
just wanna have fun
.
C. L., 1985.
.

Cuando planeábamos este taller, una de nuestras inquietudes era evitar que nuestro proyecto se convirtiera en una terapia. Partimos de la idea de que nosotras no somos especialistas en adicciones (!) y del hecho de que ninguna es psicóloga. Sin embargo, de algo tenían que servirnos los años de universidad, la práctica profesional en el campo de las humanidades y nuestros propios descubrimientos en las horas de escasa iluminación. El propósito siempre fue compartir(nos).

En ese plan, acudimos a consultar a la psicóloga Elsa Girón, una profesional en el tratamiento de estos asuntos acá en Tijuana. Durante la sesión compartimos nuestras preocupaciones por la falta de interés de la sociedad y de las instituciones en establecer programas efectivos en la rehabilitación, de mujeres y hombres. Del gran problema de salud pública que esto significa y la falta de seguimiento y supervisión de los centros, convertidos en simples lugares de encierro.

El encierro. El encierro como castigo. El encierro como lugar donde depositar los cuerpos que transgreden, más allá de lo permitido. El encierro como celda donde ocultar la negligencia, la falta de amor, el olvido, lo incontrolable. Para algunas, el encierro significa abandono, dejar de pertenecer(se).

Por eso, siempre pensamos que las dos horas que dura nuestro taller debían convertirse en una pausa: para reír, para jugar, para escuchar las voces de otros y otras por medio de la literatura, para explorar mundos; desprenderlas en este lapso de las “guardias” y de los gritos de vigilancia (constante). La propuesta ha sido construir una pausa para la imaginación y la creación.

Uno de los días previos al taller, una de ellas preguntó si íbamos a observarlas. “No somos ratones”, dijo. “Si lo que buscan es investigarnos no voy a ir”. Tuvimos que explicar que sí, íbamos a escribir sobre el taller, pero que no era un proyecto de investigación (“de esos de los que hacen ustedes”, dijo), que era un taller de literatura. Tuvimos que plantear claramente los objetivos, la metodología de trabajo y negociar la entrada al centro por medio de Una de ellas. Una de ellas es mi hermana [y aquí les dejo un por qué].

..

Cuando la tercera sesión, las morras ya sabían a qué iban y por qué estábamos ahí sentadas en el piso. Nosotras, Magui y yo, nos encontrábamos por primera vez con las morras. Ellas son como cualquier morra, observadoras, preguntonas, inquietas, serias, risueñas, desconfiadas. Algunas son muy jovencitas, unas adolescentes; otras tienen mayor edad que nosotras.

Al empezar, les recordamos que su participación en el taller era voluntaria, que podían irse las que quisieran, que aquello no era una terapia, que no estábamos ahí para hacerlas llorar, que si lloraban no había problema, que íbamos leer y a escribir historias. Algunas se fueron, esta vez nos quedamos con dieciocho participantes: Muy entusiastas, receptivas, cuidadosas de las instrucciones de cada actividad.

Después de los ejercicios individuales de escritura, les pedimos que levantaran la mano quienes querían leer su texto. Iban a ser nueve en la primera ronda, así que: tú eres el uno, tú el dos, tú el tres… pero después del uno, todas las demás eran el dos, todas. Magui y yo nos volteamos a ver. Traté de no reírme, traté, pero cuando empezaron a argumentar la legitimidad del dos… Entonces Magui habló sobre la importancia de respetar el orden de las participaciones para no perder el tiempo. ¡Sólo tenemos dos horas! Para la segunda ronda, apunté el nombre de las que leerían.

La mayor parte de las morras se encuentran rápido en la escritura. Algunas son potenciales narradoras y unas cuantas poetas. Y, cuando llegó el momento de analizar los cuentos, todas identificaron los temas. Fueron muy ágiles en establecer semejanza con sus propias historias: de autenticidad, de autoestima, de la preocupación por el reconocimiento y la aceptación de los otros. Estar ahí en el encierro les deja mucho tiempo para pensar en sí mismas, parece como si estuvieran abiertas, como si trajeran todo el tiempo sus recuerdos a punto de escaparse. Son duras, pero al mismo tiempo sensibles.

Sin embargo, algunas no pueden concentrarse por más de diez minutos. Esto lo notamos cuando estuvieron leyendo el segundo texto que tenía varias cuartillas. Empezaron a salir al baño, una, luego otra, luego una después de otra. Una de ellas, que habla pausadamente a ratos y repite sus palabras muchas veces en otros, se quedó un rato sentada viendo no sé qué, ausente por unos minutos. En este ejercicio trabajaron en triadas. Uno de estos equipos estuvo tomando notas de la lectura, anotando los personajes, las líneas que les parecieron más importantes, las palabras que no conocían y suspendían la lectura en voz alta para hacer comentarios sobre el cuento.

Ellas quieren tener más tiempo para escribir. Esta vez el tiempo fue poco. Pensamos en pedirles que terminaran el ejercicio durante la semana, pero nos dijeron que no pueden tener lápices ni plumas dentro del centro. Cuando preguntamos por qué, una de ellas tomó un lápiz y semejó que se clavaba la punta en la muñeca. Otra nos sugirió que contáramos los lápices cuando terminara el taller para que ninguna se quedara con uno de ellos. Enseguida una les dijo: "pobre de la que se lleve uno a escondidas, saben lo que eso significaría: nos quitarían el taller".


Ahí vamos.

4 comentarios:

jp dijo...

gracias por lo q escribiste. el proyecto va tomando forma.

¡ánimo!

Miriam García dijo...

Gracias a ti JP por seguirnos en este proyecto maravilloso.

abrazos hasta Mty.

Julia dijo...

Excelente proyecto, ya había visualizado este blog pero no me atreví a dejar comentarios. Mas este escrito me motivo a escribir, a pesar de todo tengo la libertad de escribir lo que se me venga la gana y al momento que quiera, tengo lápices por todas partes :D

Miriam García dijo...

Hola Julia, bienvenida! muchas gracias por ESCRIBIRnos. Espero que sigas los avances de nuestro proyecto.

Saludos!