Ayer tuvimos nuestra segunda reunión de trabajo sobre el libro de el proyecto de las morras. Ya quedó resuelta la estructura y sus títulos. Tenemos varios colaboradores confirmados para esta publicación: Jaime, Zacarías, Bocho, Paty, Alejandro, Leslie. Lo que sigue es la talacha, revisar, corregir, traducción, resolver diseño editorial e imprimir. Lo importante es que nos han gustado los resultados que tuvimos con las mujeres de los centros, El Mezón y Nueva Esperanza.
Nueva Esperanza es otro centro de rehabilitación donde empezamos a replicar el taller de el proyecto de las morras. Qué ganas de estirar el tiempo y disolver el casancio físico para llevar el proyecto a muchos centros más. Insistimos: es necesario construir puentes que rompan con el encierro y el castigo, necesitamos programas efectivos de rehabilitación que promuevan la dignidad de cada una de las internas, dentro y fuera.
Así en breve, en eso andamos en estos días y hasta tener el libro en la mano.
lunes, 8 de noviembre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
el proyecto de las morras y el otoño
termina septiembre y por fin hace calor. es otoño, las hormigas se preparan para el invierno. esta mañana aparecieron enfiladas en las habitaciones de mi casa, en la banqueta que recorrí hasta mi auto y en el escritorio de la oficina. admiro de su ciclo de vida.
el proyecto de las morras
después de seis meses de taller es necesario un respiro. escribo para todos los interesados. si alguien ha pensado en iniciar o continuar algo así, quiero comunicarle que respirar y fluir son dos verbos precisos en la realización de este proyecto, también hay que aprender a tener calma. es importante decir que aprendes a respetar y a querer a las morras, que tal vez cuando estén fuera no te saluden y que las vas a recordar durante muchos años.
en el tiempo que sucede el taller aquí adentro (aquí) se instala algo semejante a lo agridulce, un tanto por ciento ácido, que puede servir para delimitarte. entras en un estado de tensión que pone al borde tu agenda, tus compromisos, tu ideas, lo aprendido en la universidad y en la vida. después, es necesario más tiempo para ordenar la experiencia y el mundo que fue nombrado por cada una de las participantes. y creo que entonces lo escrito puede tener sentido y puede ser llevardo a la página, al libro, al objeto, al testimonio.
cuando terminamos el primer taller en 2008 no pudimos hablar sobre el proceso durante casi tres meses. estábamos exhaustas. en ese tiempo, cada una estaba resolviendo la experiencia a su modo. después lo retomamos y vino el taller de 2010. sí, hay un desgaste físico considerable, un detonador activado que hace boom dentro del cuerpo, las ideas y el corazón. la forma de comprender las relaciones sociales deja de ser la conocida y tiene lugar una ruptura, se forman una serie de grietas.
yo creo que la práctica siempre te rebasa. también que hay un impulso, que es una energía, un ciclo de vida como el de las hormigas, que indispensable para continuar. la etapa final en el proceso del tallerista en el proyecto de las morras es la expansión y la paz. (en esta última línea hablo por mí).
tenemos de frente la publicación del libro del proyecto de las morras. una etapa de conciliación de experiencias y formas de hacer. lo que sigue es por las morras, por los vínculos y la palabra empeñada en ellos.
María:
No dejes de escribir. Sí vamos a publicar tus textos. Cuando esté listo aquí les vamos a dejar un recado a todas las que ya no están en El Mezón.
Morras:
Un abrazo GRANDE.
el proyecto de las morras
después de seis meses de taller es necesario un respiro. escribo para todos los interesados. si alguien ha pensado en iniciar o continuar algo así, quiero comunicarle que respirar y fluir son dos verbos precisos en la realización de este proyecto, también hay que aprender a tener calma. es importante decir que aprendes a respetar y a querer a las morras, que tal vez cuando estén fuera no te saluden y que las vas a recordar durante muchos años.
en el tiempo que sucede el taller aquí adentro (aquí) se instala algo semejante a lo agridulce, un tanto por ciento ácido, que puede servir para delimitarte. entras en un estado de tensión que pone al borde tu agenda, tus compromisos, tu ideas, lo aprendido en la universidad y en la vida. después, es necesario más tiempo para ordenar la experiencia y el mundo que fue nombrado por cada una de las participantes. y creo que entonces lo escrito puede tener sentido y puede ser llevardo a la página, al libro, al objeto, al testimonio.
cuando terminamos el primer taller en 2008 no pudimos hablar sobre el proceso durante casi tres meses. estábamos exhaustas. en ese tiempo, cada una estaba resolviendo la experiencia a su modo. después lo retomamos y vino el taller de 2010. sí, hay un desgaste físico considerable, un detonador activado que hace boom dentro del cuerpo, las ideas y el corazón. la forma de comprender las relaciones sociales deja de ser la conocida y tiene lugar una ruptura, se forman una serie de grietas.
yo creo que la práctica siempre te rebasa. también que hay un impulso, que es una energía, un ciclo de vida como el de las hormigas, que indispensable para continuar. la etapa final en el proceso del tallerista en el proyecto de las morras es la expansión y la paz. (en esta última línea hablo por mí).
tenemos de frente la publicación del libro del proyecto de las morras. una etapa de conciliación de experiencias y formas de hacer. lo que sigue es por las morras, por los vínculos y la palabra empeñada en ellos.
María:
No dejes de escribir. Sí vamos a publicar tus textos. Cuando esté listo aquí les vamos a dejar un recado a todas las que ya no están en El Mezón.
Morras:
Un abrazo GRANDE.
domingo, 8 de agosto de 2010
sábado, 31 de julio de 2010
Hoy concluímos el taller de literatura que iniciamos en febrero de este año en El Mezón, un centro de rehabilitación de adicciones que está en la Pancho Villa aquí en Tijuas. Esta es una casa VIP para mujeres, chiquillas de 14 años hasta abuelitas de 70. El foco es lo más comun, incluso más que la mota.
Ellas son hermosas, risueñas cuando regresan del viaje, tienen deseos de felicidad como cualquiera. En el taller aprendimos todas, por eso sostenemos la idea de que morras somos todas.
Ahora necesito replantearme el concepto de morra, que al inicio resultó tan pertinente para comprender lo que estaba frente a nosotras. Ahorita no me parece una categoría que integre la parte política del asunto, que es la ciudadanización de las participantes y el horizonte hacia el cual se tienda el puente para salir del encierro (de la exclusión, de la pobreza, la injusticia, la desigualdad, el analfabetismos, la falta de opciones). Incluso creo que el objetivo inicial que nos trazamos tuvo demasiada médula, brillantez, academicismo.
Este proyecto me pone en mi lugar: (re-located) es la consecuencia sustancial. Me distancia de una práctica profesional de las humanidades y las ciencias sociales atada al siglo XIX, a los ismos del XX. Me ayuda a comprender de qué me ha servido estudiar tanto, para qué sirve profesionalizarse en los centros de estudio, también a volarar lo que sé y lo que me falta, que es un montón.
El proyecto de las morras me humanizó, me bajó del pedestal, me sirvió para aprender a Observar, a Escuchar, a hacer uso de mi VOZ, a poner los pies en la tierra y tantas cosas que terminarán de fluir en mi cuerpo durante los meses que vienen y el resto de mis días.
Yo creo en Esme, en Lore, en El Robert, en Olimpia , en el Carlos Sánchez, en Víctor Soto, en su forma de entender la Literatura y la Vida a partir de la apuesta cotidiana por su trabajo, en esta forma de practicar el arte de escribir y, sobre todo, el poder de (enseñar)+(aprender) a comunicarse. También en Zacarías, quien ha estado siempre al pendiente del proyecto, ayudandóme a comprender que las prácticas artísticas son una cosa que se gesta adentro del corazón y se logran sólo cuando se trabaja con buenos amigos -igual de locos.
Esta Literatura sí me gusta, sí me anima.
Para hacer el libro de la boca hubo lipstick, espejos, besos, papel.
Miriam empezó por hacer una reflexión sobre la boca, para qué la usamos, qué expresa, qué calla, para qué se abre y para qué se cierra.
De una caja sacó una canastita con dulces de menta, la canasta fue de mano en mano, se empezaró a escuchar el desenvolver de los celofanes y todas saborearon con entusiasmo la pequeña sorpresa (dentro del centro de rehabilitación no hay postres ni antojos, la alimentación es muy básica, en muchos casos consta de donativos en especie).
Después las morras escribieron algo sobre la boca, luego pasamos al lugar de cada una, les acercamos un espejo, cremas, lociones limpiadoras. Les daba mucha impresión verse en el espejo, muchas decían que no se habían visto la cara desde que llegaron al centro. Al hacer el procedimiento de limpieza, se les notaba una especie de recuerdo, de reconocimiento, de recuperación del yo.
Más tarde tomaron labiales y se pintaron la boca, se ayudaban unas a las otras, se cambiaban los colores, hubo muchas sonrisas y fotos, besos en papel. Con los labios rojos, rosas, dorados leyeron sus textos en voz alta.
Miriam empezó por hacer una reflexión sobre la boca, para qué la usamos, qué expresa, qué calla, para qué se abre y para qué se cierra.
De una caja sacó una canastita con dulces de menta, la canasta fue de mano en mano, se empezaró a escuchar el desenvolver de los celofanes y todas saborearon con entusiasmo la pequeña sorpresa (dentro del centro de rehabilitación no hay postres ni antojos, la alimentación es muy básica, en muchos casos consta de donativos en especie).
Después las morras escribieron algo sobre la boca, luego pasamos al lugar de cada una, les acercamos un espejo, cremas, lociones limpiadoras. Les daba mucha impresión verse en el espejo, muchas decían que no se habían visto la cara desde que llegaron al centro. Al hacer el procedimiento de limpieza, se les notaba una especie de recuerdo, de reconocimiento, de recuperación del yo.
Más tarde tomaron labiales y se pintaron la boca, se ayudaban unas a las otras, se cambiaban los colores, hubo muchas sonrisas y fotos, besos en papel. Con los labios rojos, rosas, dorados leyeron sus textos en voz alta.
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